lunes, 18 de junio de 2012

¿EROTISMO JAPONÉS?

Comentario sobre el artículo LOS HOMBRE/MUJER, de Jan Kott, dentro del libro de Nicola Savarese.
En este artículo Kott hace una defensa argumentada de la interpretación por parte de los hombres de papeles femeninos dentro del Kabuki, aunque esta característica también es extensible a la Ópera China, o a cualquier otro tipo de teatro representado únicamente por hombres. En Occidente tenemos algunas manifestaciones de problemas de géneros en teatro, por ejemplo en el Teatro Isabelino, en que estaba prohibido por una ley que las mujeres trabajaran en teatro, o en las óperas de Monteverdi, Haendel, Vivaldi, etc., en que los papeles masculinos protagonistas eran interpretados por contratenores, y en la actualidad en ocasiones y para cantar esas partituras, los mismos papeles son interpretados por mujeres. También ocurre que a veces papeles de jóvenes en óperas posteriores, por ejemplo en Mozart, ante la poca abundancia de jóvenes cantantes son interpretados por mujeres que tienen que cantar la parte que los jóvenes cantaron cuando las óperas fueron estrenadas.
En fin, Kott afirma que la femineidad sólo puede ser representada por un hombre, ya que la mujer de por sí es femenina, del mismo modo que afirma que la negritud sólo puede ser representada por un blanco, porque un negro es de por sí negro. A principios del siglo XVII, en Japón, los personajes femeninos eran interpretados por mujeres, e incluso las mujeres se disfrazaban de hombres, y realizaban una serie de danzas licenciosas. Pero pocos años más tarde un Shogun prohibió el acceso de las mujeres a la escena, del mismo modo que pasó en la Ópera de Pekín. Entonces los hombres pasaron a representar los papeles femeninos, conociéndose este tipo de actor como “onnagata”.  Se estableció además que el onnagata se comportara como una mujer en la vida real, caminando un paso detrás del que interpretaba a su marido sobre la escena, y cubriéndose la cara al comer, etc. Pero Kott vuelve a afirmar que el onnagata representa mucho mejor la femineidad que cualquier otra mujer, ya que lleva siendo una tradición familiar desde muchas generaciones atrás. Para los japoneses, una mujer que se desprende de ropa en escena hasta quedar desnuda no tiene tanto interés como una historia de amor con muertes y asesinatos, crueldad y brutalidad de por medio. Ahí radica el erotismo para el Kabuki, un erotismo refinado y subyacente, en que el abrazo entre dos amantes lleva mucho tiempo de preparación sobre la escena, y en que la muerte y la crueldad entre amantes ejercen la función de la desnudez en cualquier otro tipo de arte. Kott relata el argumento de muerte y destrucción de una obra en que un hombre mata a su amante mujer, al darse cuenta ella de que él mató a su padre; ella, aún muerta y con el hacha clavado, vuelve a levantarse y a caminar hacia él porque le ama profundamente. Ahí radica el erotismo para el japonés espectador de Kabuki, pues el onnagata representa a la joven asesinada con una conjunción de ballet y pantomima, de forma estilizada y elegante, casi ceremonial. Para el japonés lo obvio no es importante, según Kott no gusta de ver los cuerpos desnudos de los dos amantes, sino esta danza ritual y ceremonial que le seduce, le produce una impresión indeleble, y que entronca con la cultura de sus ancestros a los que venera… El significante y el significado para el japonés están disociados, como dice Kott.
En Occidente la tradición es distinta, y gustamos de ver cuerpos desnudos no sólo en la intimidad de casa. El erotismo no radica en la muerte indispensablemente, y ello viene también de épocas antiguas. Los seres mitológicos semidesnudos de las pinturas barrocas muestran que poco hemos cambiado en este aspecto, y si no fuera por códigos censores que han coartado “las libertades corporarles” sobre la escena en nombre de un supuesto e hipócrita puritanismo, ya sea en Estados Unidos, en España, en Francia, etc., hubiéramos continuado del mismo modo.
Para el occidental actual, el significante y el significado en una escena de amor apasionado están en la mayoría de los casos, íntimamente unidos. Un cuerpo semidesnudo es mucho más sugerente que un apasionado arrebato japonés en que el amante puede tardar varios minutos en matar a su amante despechada.

nico guau

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